lunes, 25 de enero de 2010

Los infectados y los zombies. (Parte I) Diferencias esenciales

Un infectado, a diferencia de un zombie, es, como su propio nombre indica, una persona. Este es el rasgo más distintivo, y hay que tenerlo muy en cuenta. ¿Por qué? Porque aunque a simple vista parezcan lo mismo (antropomorfos genocidas y caníbales), no es lo mismo matar a una persona, que matar a una criatura. Las implicaciones morales, filosóficas y legales de matar a uno u otro, son diversas, pero eso lo consideraremos más adelante; por ahora, trataremos otras diferencias, principalmente las relativas a su generación.

¿Cómo se propagan los infectados? Por acción de microorganismos, generalmente un virus. El cómo se propagan esos microorganismos, depende del tipo de infección que tratemos, que en el peor de los casos puede ser incluso por el aire.
Respecto a posibles especímenes humanos resistentes al virus (u otro tipo de microorganismo), cabe decir que no se puede deducir su existencia. Para ello sería necesario contar con una muestra de virus, analizar a fondo su configuración, y trabajar con ello. Entenderéis que, hoy por hoy, no se ha hecho estudio semejante.

A partir de lo dicho anteriormente, no hay ningún estudio científico en el que podamos apoyarnos para seguir trabajando, por tanto, toda la información que sea suministrada, no será temerariamente falsa, sino inducida. Esto es, en base a las referencias culturales disponibles, trataré de hacer, por medio de la inducción, una paroximación veraz a una cepa de infección que causase los tan conocidos síntomas de conducta homicida y caníbal.

Para empezar, debemos entender que un posible virus de infección, sería una cepa superior, y más peligrosa del virus del Ébola. (Para saber qué es y cómo actúa este virus me remito a: http://es.wikipedia.org/wiki/Virus_%C3%89bola). Debido a esto, podemos se puede afirmar que, en un brote de infectados, los agentes patógenos serían contagiados por los fluidos vitales: sangre, sudor, saliva, orina...Cuando estos entren en contacto con los nuestros.
Esto hace de los infectados un grupo altamente peligroso, pues un simple arañazo de una mano ensangrentada, puede firmar tu sentencia de muerte.

Pero, a diferencia de en un estallido zombie, donde las autoriades tendrían la libertad de disparar, en un holocausto de infectados, estos serían esencialmente personas, que, eventualmente (si se descubre una cura), podrían ser salvadas, por lo que las autoriades reaccionarían con más cuidado. Esto supondría que el brote se propagase a velocidades mayores, debido también a las superiores características físico-motoras de los infectados sobre los zombies.

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